Hijo del Silencio
No hubo manos de padre
que me alzaran en la tormenta.
No hubo voz que dijera:
Hijo, no temas, yo te respaldo.
Cuando vinieron los golpes,
aprendí a ser muro.
Cuando el miedo me ahogaba,
respiré solo.
En la adolescencia
no hubo quien me guiara hacia el amor;
tropecé, caí,
y me levanté con cicatrices.
En la escuela
no me enseñaron con paciencia,
sino con la vara de la humillación.
Aprendí que el saber
puede ser luz… o látigo.
Crecí en el eco de la ausencia,
forjando mi espina
con las piedras que otros lanzaron.
No deseo esta vida a ningún niño.
Y sin embargo… aquí estoy.
No porque me dieran el camino,
sino porque me negué a desaparecer.
Escrito por Lucelar

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