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Mostrando entradas de agosto, 2025

El Carro Lujoso

  El Carro Lujoso y la Lección de Humildad En un pequeño pueblo, Daniel compró finalmente el carro lujoso de sus sueños, pensando que todos lo admirarían y respetarían por su éxito. Cada mañana conducía por la calle principal, seguro de que las miradas eran hacia él. Un día, mientras estacionaba frente a la cafetería, el joven valet Leo sonrió y comentó emocionado a su amigo lo increíble que era el coche… pero nunca mencionó a Daniel. El hombre dentro del auto parecía invisible. Esa tarde, Daniel visitó a su amiga Sofía, que siempre había ayudado a los demás sin buscar lujos. Con ella, Daniel se sintió realmente valorado, no por su coche, sino por quien era. Entonces entendió la verdad:  la gente admira el coche, no al conductor . El respeto verdadero viene de la humildad, la bondad y la conexión genuina con los demás. Desde ese día, Daniel aún disfrutaba su Carro lujoso, pero puso más atención en cultivar relaciones y ser una persona íntegra. Descubrió algo más valioso que su...

What Really Lasts

  What Really Lasts Don’t try to make your name live forever in stone or lists of achievements. Those things fade, no matter how carefully you record them. What truly lasts are the feelings and moments of your life— the hopes that lifted you, the pain that shaped you, the joy that made you feel alive. Your real legacy isn’t what you leave behind in objects or titles. It lives in the people whose lives you touch, in those who carry a piece of you forward, and in the echoes of your actions and words that continue in others. This is how life endures—quietly, subtly, and beyond any monument. — Quote — “Names and titles fade, but the hope, pain, and joy you share endure. Your true legacy lives in the lives you touch and the echoes of your actions in others.”

Variación de un recuerdo Eterno(1977)

Variación de un Recuerdo Eterno El remanso de tus ojos bajo la sombra del día. El remanso de tu sonrisa bajo el vuelo de mi duda. El remanso de tus labios bajo fragancia perdida. * El remanso de mi alma bajo el filo de tu ausencia. El remanso de aquel instante bajo la eternidad de mi memoria. — Lucelar *(Inspirado/Adaptado por el poema de García Lorca)

Noche Amargada

  Noche Amargada La luz se quiebra en la garganta del grillo, la rana, verde campana, tañe su salto sobre la sangre negra. En la colina, un soldado dibuja relámpagos torcidos, su sombra se astilla en las balas, su aliento es un relincho de pólvora. El cielo arde con hélices de hierro, y la puerta del mundo se abre a golpes de metralla. Huele a tierra rota, a pan que no se horneará mañana, a cartas sin destino. Todo es un infierno detenido en el filo de un segundo. No tengo más patria que el agua, ni más bandera que mi silencio. Me lanzo al lago, y en su vientre frío me hago piedra, me hago sombra, me hago olvido. — Lucelar

El Cerdo Dictador

  El Cerdo Dictador Anda el cerdo en sus payasadas, con traje de caudillo y gran facha, poniendo cara de santo mientras se sirve el festín con todo. Promete que habrá justicia, que todo será mejor, pero encierra al que le canta y calla al que dice “no”. Cerdo, cerdo, bien peinado, con discursos de ocasión, la porquería huele a gloria solo en tu imaginación. Construye su paraíso con barro televisado, mientras el pueblo lo mira medio feliz… y engañado. Se come leyes enteras, se traga la Constitución, y luego eructa en cadena diciendo que es por la nación. Cerdo, cerdo, bien peinado, con discursos de ocasión, la porquería huele a gloria solo en tu imaginación… y en la mugre del poder. — Lucelar

La calle sin juicio

La calle sin juicio  En mi Sonsonate picaron, hay una calle de pura tentación, donde los muchachos llegan de cacería, no por venado… sino por compañía. Allí las “rosas marchitas” florecen de noche, y te venden perfume… con guiño y derroche. Prometen aventuras “culturales y profundas”, que luego se olvidan… con resaca y segundas. Si algún sonsonateco nunca pasó por ahí, no es que sea santo ni puro angelito, es que en casa lo tenían bajo llave, y de novia… solo la almohada sabe. Pero cuidado, que en plena parranda, llegan los  cuilios  como banda, y al que el guaro le soltó la lengua, se lo llevan a cantar… pero a la mengua.
The Massacre of ’32 Martínez, the ruthless hand, cast a shadow dark and cold over fields where farmers stood, asking only to be whole. In ’32 the soil ran red, native blood soaked the land, shattered silence filled the air— a people’s cry, a desperate stand. Juan Gavidia, child of earth, raised his rifle, fired his pain, bullets tore through brother’s hearts, loyalty bound in chains of shame. Each fallen body told a tale, a broken breath, a fading song, and Juan lived to count the cost— the lives extinguished, one by one. Now the winds carry their names, memories no grave can hide, voices rise from past’s deep wounds, refusing ever to subside. Yet from that scarred and broken land, hope’s fragile seed begins to grow, as long as hearts remember still, resistance will refuse to bow. — Lucelar